Si en algo coinciden los riojanos, es la necesidad de un cambio de dirección en las políticas que lleva adelante el gobierno provincial. Pero… ¿a quién perciben como el responsable?, ¿qué problemas identifican como más relevantes?, ¿cuál rumbo expresan que debería tomar la provincia? En este informe se presentan algunas claves.
Los porcentajes están calculados sobre la base de casos válidos, ponderados por sexo, edad, región y recall de voto 2023.
Fuente: Índice de Salarios e IPC, INDEC. Variación interanual a abril 2026, en términos reales.
La corrupción encabeza el ranking de menciones individuales (42,4%). Pero al unificar las dos variables de empleo (desempleo + empleo precario), el empleo alcanza el 55,7%. La discusión se articula entre esas dos agendas.
Multirespuesta, % de menciones ponderadas. Dos agendas condensan la disputa: una moral (la corrupción) y una material (el empleo). Las siguientes dos lecturas las cruzan por edad y por ocupación.
¿Los jóvenes no quieren trabajar? Todo lo contrario: son quienes más facturan la falta de trabajo. Entre los 16-29, el problema del empleo (desempleo + precariedad) domina con el 60% frente al 48% de la corrupción.
Base: 583 casos válidos ponderados. Los porcentajes suman más de 100% porque la pregunta es de respuesta múltiple: cada encuestado podía señalar varios problemas a la vez, por lo que un mismo joven puede mencionar tanto el empleo como la corrupción.
Fuente: EPH-INDEC, 1T 2025 y 1T 2026, aglomerado La Rioja.
El desocupado menciona al empleo como la principal problemática provincial (79% vs. 49% corrupción); el empleador/PyME invierte el orden y señala a la corrupción (64% vs. 23%). Y el empleado público, el segmento más cercano al Estado, es quien menos nombra a la corrupción (31%).
Base: casos válidos ponderados. Se excluye “Otros”.
Principal responsable de la situación provincial. La paradoja: el ajuste se le reconoce a Nación, pero la gestión de sus consecuencias se le cobra a la provincia.
La evaluación de las gestiones confirma el hartazgo: Quintela es desaprobado con más del 60%, mientras que la desaprobación a Milei llega al 48,2%.
El 47,9% califica la gestión de Quintela directamente como “muy mala” (la evaluación más dura de todo el tablero).
Un plan económico claro (34,1%), eliminar el empleo público percibido como innecesario (32,9%) y generar empleo privado de calidad (29,0%): tres demandas estadísticamente empatadas que, leídas juntas, son una sola. El riojano no pide medidas sueltas: pide un rumbo. Recuperar el poder adquisitivo, dejar de depender del Estado como empleador de última instancia y saber de qué va a vivir la provincia (¿minería, vitivinicultura, olivicultura?). La demanda de fondo es ordenar las expectativas económicas: que alguien diga hacia dónde va La Rioja, y con qué.
El desafío para 2027: convertir ese mandato difuso en un programa con dirección.