Una provincia, dos realidades diferentes.
La provincia se parte casi por la mitad: el padrón electoral se reparte en proporciones prácticamente iguales entre la Capital y el interior agrupado. Pero las problemáticas que cada zona identifica y lo que le demanda al próximo gobierno no son las mismas. Esa distancia responde a niveles de desarrollo y de acceso a servicios muy distintos.
Base: n = 583 casos válidos, porcentajes sobre casos ponderados por raking. Las preguntas de problemas y de demandas admiten hasta dos menciones, por lo que no suman 100%.
En la mayoría de los temas la Capital y el interior piensan parecido. La distancia aparece en cuatro puntos concretos: el peso de la corrupción, el peso de la salud y el empleo, el papel que se le pide al Estado y la estructura laboral que explica ese pedido. Este informe los toma de a uno.
Si bien es el problema más mencionado en toda la provincia, su peso cambia según la zona.
Base: n = 583 casos válidos, porcentajes sobre casos ponderados por raking. Pregunta de respuesta múltiple (hasta dos menciones). La diferencia entre Capital e interior es estadísticamente significativa según test de Wald.
El acceso a salud de calidad, las especialidades médicas y los dispositivos de alta complejidad están concentrados en la Capital riojana. Junto con el desempleo, la otra problemática de gran envergadura en el interior riojano, son más mencionadas a medida que uno se aleja de la Capital.
Base: n = 583 casos válidos, porcentajes sobre casos ponderados por raking. Pregunta de respuesta múltiple (hasta dos menciones). Las diferencias entre Capital e interior son estadísticamente significativas según test de Wald.
En cuanto a qué debería priorizar el próximo gobierno, la Capital y el interior coinciden en casi todos los temas: el problema es económico, y se solicita un plan claro de cara al 2027. No obstante, aparecen diferencias a la hora de señalar qué papel debería adoptar el Estado en la economía.
La Rioja es la segunda provincia argentina en empleo público por habitante. Dentro de la provincia esa densidad no se reparte pareja: por cada empleado privado el interior tiene casi cuatro públicos, contra menos de dos en la Capital.
Base: n = 583 casos válidos, porcentajes sobre casos ponderados por raking; el empleo por zona corresponde a la ocupación declarada por los encuestados. Empleo público cada mil habitantes: Argendata (Fundar). Fuente: Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas de 2022, INDEC.
En el interior riojano hay casi cuatro empleados públicos por cada privado, y la contracara de ese Estado que emplea es un sector privado que apenas existe. La Rioja no tiene una estructura productiva capaz de sostener su nivel de gasto: financia buena parte de su funcionamiento con recursos que decide otro —la coparticipación y los aportes discrecionales del Tesoro nacional—. Cuando esos fondos se retraen, la provincia no tiene con qué reemplazarlos.
A eso se suma un hecho estructural que ninguna gestión provincial puede modificar: las variables que determinan el nivel de empleo —la política fiscal, monetaria y comercial— son competencia del gobierno nacional. La caída del empleo privado registrado no es sólo un problema riojano: atraviesa hoy a casi toda la Argentina.
La reconversión hacia la minería y la energía, que debía abrir una salida, todavía no compensa el empleo privado que la economía nacional viene perdiendo. Y la provincia ya conoce la lección: cuando el ingreso depende de la Casa Rosada, enfrentar al poder central tiene un costo. Por eso dos de cada tres riojanos prefieren que el gobernador negocie antes que confrontar (Ola 1, primera entrega) —pero la negociación administra esa dependencia, no la resuelve. Salir de ella es el verdadero mandato de 2027.